ANECDOTAS DEL PADRE HURTADO.

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Recuerdo que en una reunión del Directorio del Hogar de Cristo, el Padre manifestó su voluntad de edificar una ampliación de la obra, pero tuvo la oposición del Directorio porque lo que calculaban que podría gastar era un millón de pesos de esa época, y no lo tenían. Pero el Padre insistía y en ese momento le golpearon la puerta de la sala y lo llamaron a la portería de San Ignacio; ahí una señora lo esperaba y le manifestó que antes de emprender un viaje a Europa con su marido, quería hacer una donación para el Hogar de Cristo; al retornar a la reunión el Padre vio el cheque, que era la suma que necesitaban para la construcción por él proyectada. “Hombres de poca fe, les dijo, aquí está el dinero que faltaba (Mercedes Peña de Ruiz Tagle).

Recuerdo que en una oportunidad uno de los huéspedes de la hospedería me dijo con gran admiración y emoción que el P. Hurtado había dormido con ellos; pensé que lo había hecho en la Parroquia y así se lo dije, el huésped me rectificó que había dormido en una de las camas de la hospedería junto a ellos y me agregó "es de los nuestros (Carmen Cabieses de Claro).

En las obras que él emprendió en muchas ocasiones tuvo dificultades graves de orden económico. Pero el P. Hurtado tenía una confianza ilimitada en la Providencia de Dios. Él acudía a lo que llamaba el "banco de la Providencia", el cual no le fallaba nunca. Esta confianza que él tenía a Dios sabía comunicarla constantemente a los demás, ya que él mismo irradiaba esa confianza en Dios (Sra. Marta Holley de Benavente).

Puedo declarar que en ninguno de los casos que me dio, para solucionar problemas relacionados con el Hogar de Cristo, quedó sin solución favorable; por ejemplo: en una ocasión me pidió que fuera a la cárcel a obtener la libertad de un niño del Hogar de Cristo que había sido detenido por un pequeño hurto de una lapicera fuente, siendo este niño el único sostén de su madre y hermanos; yo me encomendé a Dios y al llegar a la cárcel, primera vez que iba a ese lugar, tuve la suerte de encontrar, por medio de un amigo, la solución rápida de este asunto. Al comunicar el éxito al Padre, él me dijo: "no te decía yo que el Patrón iba a solucionar este problema", demostrando gran alegría (Luis Williamson).


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